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Betel Yochib: La Infamia
Parte II
El marco de represión que se ha enfocado contra las bases de apoyo zapatistas ha llegado a niveles de alerta máxima, presentando casos de brutalidad escalofriante no vistas desde la masacre de Acteal en 1997 o desde el intento de los desmantelamientos de los municipios autónomos zapatistas en 1998.
El pasado día primero de febrero de 2008 ---un día antes que arribara al estado de Chiapas la Comisión Civil Internacional por los Derechos Humanos (CCIODH) integrada por más de 50 delegados y delegadas europeos---, elementos de la Policía Estatal de Caminos (PEC) detuvieron a dos bases de apoyo zapatistas del poblado Betel Yochib, recluyéndolos en el penal de Playas de Catazajá, ubicado aproximadamente a 8 kilómetros de Palenque.
Los dos hombres bases de apoyo detenidos son acusados de tres delitos:
1- Asociación delictuosa
2- Portación de arma prohibida
3- Intento de asalto
Un reporte llegó al CAPISE sobre los hechos sucedidos. Miembros de nuestro Centro nos trasladamos al lugar de los hechos, al Hospital General de Palenque y al penal de Playas de Catazajá el pasado día 3 de febrero.
Lo documentado por este Centro en testimoniales y verificado en las condiciones físicas y psicológicas de los bases de apoyo zapatistas detenidos fue, en su literalidad, escalofriante.
Los hechos.
El pasado 1º. de Febrero, elementos de la Policía Estatal de Caminos (PEC) de las patrullas de números 052 y 053 y, elementos de una corporación policial no identificada, vestidos de civiles, abordo de un vehículo marca Tsuru, color rojo sin placas, embistieron con dicha unidad vehicular al señor Eliseo Silvano Jiménez y a su hijo, Eliseo Silvano Espinosa, bases de apoyo zapatistas, quienes transitaban en motocicleta sobre la carretera que atraviesa el poblado Betel Yochib. Eliseo hijo llevaba casco, Eliseo padre, no.
Del Tsuru rojo bajaron 6 elementos policíacos vestidos de civiles, con chalecos antibalas, fuertemente armados. Eliseo padre comenzó a recibir en repetidas ocasiones golpes brutales en su cabeza con las cachas de las pistolas de los efectivos policíacos. Mientras un elemento policiaco sujeta por la espalda a Eliseo padre, colocándole las esposas de acero sobre las muñecas con los brazos hacia la espalda, otro elemento policiaco saca su pistola y, entre risas, empieza a disparar hacia los pies de Eliseo padre y Eliseo hijo. Una de las balas se impacta contra el pie de Eliseo padre, el policía que disparó grita:
“!¿Lo matamos de una vez?!”
Otro policía grita “¡¿No, mejor lo llevamos y lo hacemos en otro lugar?!”.
Al escuchar los gritos a la orilla de la carretera, los pobladores de Betel Yochib, en su mayoría miembros del CNPI, se acercan al lugar de los hechos, el Agente Auxiliar, también miembro del CNPI interpele a los policías, diciéndoles que él es el Agente de Betel Yochib, exige que expliquen por qué detienen a Eliseo padre e hijo y solicita se le muestre la orden de aprehensión que hay contra ellos. Un policía le grita que se calle e indica al Agente y a los pobladores que nadie puede acercarse a menos de 15 metros .
Resumen de la narración de Eliseo Silvano Espinosa (hijo), desde el penal de Playas de Catazajá
El policía que disparó e hirió el pie de Eliseo padre, apunta nuevamente a los pies de éste, a pesar de ya estar herido, Eliseo hijo toma la mano del policía y le dice que no dispare. Los policías los golpean en el cuerpo y en la cabeza y los suben a una de las patrullas ---la 052 o la 053--- de la Policía Estatal de Caminos (PEC).
En el trayecto a la ciudad de Palenque, Eliseo padre e hijo son maltratados por los agentes policiales. Esposados con los brazos por la espalda, los acuestan boca abajo en la caja trasera de las camionetas pick up de la corporación policíaca, mientras unos policías los patean en el cuerpo, otros les ponen las botas de sus pies en la cabeza ---a la altura de las sienes---, haciéndoles fuerte presión.
Al llegar a los separos de la cárcel de Palenque (se presume que era ahí, no tenemos la certeza del lugar), los bajaron de las camionetas policiales y los introdujeron a un cuarto. Con los brazos esposados por la espalda, tiraron boca arriba a Eliseo hijo, un agente policíaco se subía encima de él, apretando la manzana de la garganta de Eliseo hijo, la asfixia era llevada al limite, es decir, hasta que los brazos y piernas llegaban a los últimos estertores (temblores), lo soltaban y comenzaban a reír. Los agentes policiales arrojaron gas lacrimógeno en los ojos de Eliseo padre y Eliseo hijo, inmediatamente después cubrieron sus cabezas con bolsas de plástico blancas y después sobrepusieron una bolsa roja sobre la bolsa blanca, apretando las mismas (las bolsas) a la altura de su cuello, semi asfixiando nuevamente a Eliseo padre y Eliseo hijo. Mientras aprietan los extremos de las bolsas y son esposados con los brazos detrás de su espalda, son golpeados en el pecho, costillas, estomago y vientre.
Tiempo después Eliseo hijo fue trasladado al penal de Playas de Catazajá y Eliseo padre internado en el Hospital General de Palenque.
Ese mismo día 3 de febrero, miembros del CAPISE accedimos con videocámara en mano a la habitación donde estaba internado y custodiado ---por elementos de seguridad del penal de Playas de Catazajá--- el señor Eliseo Silvano Jiménez (padre). Las condiciones físicas y psicológicas de don Eliseo eran dramáticas, tenía el brazo y la mano derecha amoratada e inflamada, presentaba diversas contusiones en la cabeza y en el pecho, manifestaba que sentía que se reventaba por dentro del pecho, presentaba un quemada de aproximadamente 10 o 15 centímetros en la espalda baja, la quemada había sido producida por algún líquido hirviendo.
A pesar que en un principio los custodios del penal de Playas de Catazajá tuvieron algunas reticencias por nuestra presencia, en realidad fueron respetuosos con los miembros de este Centro, particularmente el mando principal de ellos, quien permitió que pudiéramos desarrollar nuestro trabajo, sin embargo, la entrevista fue interrumpida por un hombre de aproximadamente 1.60 m. quien en forma prepotente nos corrió del hospital y ordenó a los policías que no se nos permitiera filmar ni acceder a la habitación aislada de don Eliseo Silvano Jiménez. Le solicitamos que nos proporcionara su nombre y su cargo dentro del hospital, increíblemente se negó a darnos sus referentes. Solicitamos a todas las enfermeras y miembros de seguridad que nos indicaran quién era aquel personaje y cuál era su cargo, su temor era visible y ninguna persona se atrevió a proporcionarnos dicha información, tímidamente, una persona ajena al hospital nos mencionó que aquel personaje era el sub director. (Este evento también fue videograbado). En un acto que este Centro considera una tortura continuada, un día después, Eliseo Silvano Jiménez, fue trasladado al penal de Playas de Catazajá, a pesar de la terrible condición en que se encontraba.
Sin que este Centro lo considere un exceso comparativo, la brutal represión y la tortura física y psicológica a que fueron sometidos los dos bases de apoyo zapatistas del poblado Betel Yochib el pasado 1º. de Febrero, a manos de la Policía Estatal de Caminos (PEC) en complicidad con miembros del grupo paramilitar semiclandestino de la Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos A.C. (OPDDIC), nos remonta los niveles de tortura de la prisión de Abu Ghraib en Irak.
El poblado Betel Yochib se encuentra ubicado entre las Cascadas de Agua Azul y las cuevas y Cascadas Misol-ha, esto es, Betel Yochib se encuentra dentro de la ruta de una de las áreas turísticas más importantes del estado de Chiapas.
En realidad, esta ruta se ha convertido en una de las zonas más peligrosas del estado de Chiapas, grupos delincuenciales, grupos paramilitares y elementos de la Policía Estatal de Caminos (PEC) han convertido esa región en un nido de ratas muy complejo de erradicar. Encontrarse con asaltos, intimidaciones, tráfico de estupefacientes, tráfico de armas, fabricación y encubrimiento de delitos, agresiones, entre otros, es señal inequívoca que se esta transitando en la ruta de la región de las Cascadas de Agua Azul y las Cascadas de Misol-ha.
Un agravante no menor, es el marco de impunidad con que opera la Policía Estatal de Caminos (PEC) con los grupos delincuenciales y con miembros de grupos paramilitares. Existen elementos complejos de entendimiento, por ejemplo, conocer con precisión, cuál y cómo es el vínculo entre grupos delincuenciales organizados o desorganizados con miembros de grupos paramilitares, esto debido a que en los grupos paramilitarizados o semi-paramilitarizados no hay limites políticos, ideológicos o éticos para ingresar a esas organizaciones, por tanto, grupos de delincuencia organizada o desorganizada pueden ingresar y ser miembros de estos grupos, como es el caso de la OPDDIC.